viernes, 21 de abril de 2017

El vuelo de los gansos

Hace aproximadamente 15 años que mis tres actuales compañeros y yo, decidimos fundar la que a día de hoy, sigue siendo nuestra pequeña empresa de Arquitectura e Ingeniería. Y como en cualquier empresa de nuestras características, hemos pasado por momentos buenos, y otros no tantos. Dentro de la gran crisis de la construcción en España, la cual nos pilló de lleno, ha habido quienes se llevaron un gran bocado, quienes tras intentar comer de aquí y de allá, a consecuencia de mezclar tanto, sufrieron una gran indigestión, así que en esa comparativa, puedo decir que nosotros, al igual que otros equipos, siempre comimos en su justa medida; sin saciarnos y no siempre tomando el postre. A veces incluso con la fortuna de tener delante, nuestro plato favorito, y otras veces teniendo que comer lo que menos nos gustaba. Pero esta profesión tiene estas cosas, y ya se sabe; "las lentejas, las comes o las dejas". 

Siempre nos hemos sobrepuesto a las adversidades, y sin menospreciar el esfuerzo de otros, el nuestro creo que ha sido admirable. Y es que recuerdo con gran claridad, (a pesar que han pasado ya muchos años desde entonces), en que leí algo que por aquel entonces me llamó poderosamente la atención. Era sobre el trabajo en equipo, haciendo referencia al gran ejemplo que hacen sobre esto los animales, pero particularmente, unas aves; los gansos. Me gustó el mensaje, y decidí mandar por email a mis socios esa historia, tal vez en un momento complicado; quizás como un aplauso a nuestro esfuerzo, a nuestra disposición para el conjunto. También quizás para poner en valor el gran equipo que habíamos formado los cuatro juntos. Hoy vuelvo a leer aquello que les envié....

"La próxima temporada, cuando veáis los gansos emigrar dirigiéndose hacia un lugar más cálido para pasar el invierno, fíjate que vuelan en forma de "V". Tal vez os interese saber por qué lo hacen de esa forma...

Lo hacen porque al batir sus alas, cada pájaro produce un movimiento en el aire que ayuda al pájaro que va detrás de él. Hay estudios científicos que hablan que volando en "V", la bandada de gansos aumenta, por lo menos, un 71% más su poder de vuelo en comparación con un pájaro que vuela solo.

Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de comunidad, pueden llegar a cumplir sus objetivos más fácil y rápidamente, porque ayudándonos entre nosotros, los logros son mejores. Cada vez que un ganso sale de la formación, siente inmediatamente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de hacerlo solo, y rápidamente vuelve a la formación para beneficiarse del compañero que va adelante. Si nos unimos y nos mantenemos junto a aquellos que van en nuestra misma dirección, el esfuerzo será menor. Será más sencillo y placentero alcanzar las metas.

Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los lugares de atrás y otro ganso toma su lugar. Los hombres obtenemos mejores resultados si nos apoyamos en los momentos duros, si nos respetamos mutuamente en todo momento compartiendo los problemas y los trabajos más difíciles. Los gansos que van atrás graznan para alentar a los que van adelante a mantener la velocidad. Una palabra de aliento a tiempo ayuda, da fuerza, motiva, produce el mejor de los beneficios.

Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos salen de la formación y lo siguen para apoyarlo y protegerlo. Si nos mantenemos uno al lado del otro, apoyándonos y acompañándonos, si hacemos realidad el espíritu de equipo, si pese a las diferencias, podemos conformar un grupo humano para afrontar todo tipo de situaciones, si entendemos el verdadero valor de la amistad, si somos conscientes del sentimiento de compartir, la vida será más simple y el vuelo de los años más placenteros".   

Hoy que parece que pasamos por momentos complicados, sumergido entre planos releo esta historia del "vuelo de los gansos", con la cual en su día aprendí a valorar todo lo que te proporciona el trabajo en equipo. La importancia de compartir la misma dirección mientras volamos juntos, el saber que un grupo bien formado y manteniéndose en línea sin salirse de la formación, proporciona estabilidad en momentos de dificultad. Que la rotación te permite compartir la carga y aumenta la productividad, a la vez que mantiene la salud del grupo. Esto aplicado a la familia, resulta aún más valioso.

Aunque no siempre es posible escuchar desde el suelo, los gansos son un grupo ruidoso cuando vuelan en formación "V". Existen varias teorías sobre lo que los gansos comunican a través del graznido para animarse mutuamente, mientras otra teoría dice que el graznido se usa para comunicar donde está cada ganso. Pero en realidad no importa la razón del graznido del ganso, no hace falta decir que siempre tenemos que comunicarnos unos con otros y brindarnos ánimo cuando sea necesario, pero también debemos hacerlo cuando algo no está bien. 

Y luego está la importancia de no dejar un solo ganso atrás cuando éste no puede volar, y si esto ocurre, es el momento de salir de la formación y ayudarle a emprender el vuelo nuevamente. Los mejores equipos son los formados por personas que realmente se cuidan mutuamente y siempre se ayudan entre sí sin importar la situación. Parece que los gansos descubrieron esto hace mucho tiempo.

Resulta increíble ver volar a las aves en formación, pero tan admirable sigue siendo el desarrollo de estos animales. Todo el organismo del ave está adaptado de un modo maravilloso para la función de volar. La cabeza con su pico, resulta puntiaguda por delante para penetrar mejor en el aire. Los huesos huecos o neumáticos reducen el peso. Las plumas del cuerpo forman una superficie lisa y unida que no ofrece resistencia al viento. Pero son las alas, sobre todo, lo que demuestra esta admirable adaptación. 

Ellas dan al ave los dos elementos para que se sostenga en el aire un cuerpo más pesado que el aire mismo:

1.- Un plano de sustentación y, 
2.- una corriente de aire que pase por debajo de este plano.

En nuestro caso, no será por falta de planos, pues nos dedicamos a ellos. ¿Será tal vez que debemos buscar de nuevo la mejor corriente de aire y recuperar la formación en "V"?. O tal vez sea, que tengamos que buscar la respuesta de la propia vida en los animales....



Imagen libre en la red. Fuente de Cantos, 21 de abril de 2017
       

viernes, 14 de abril de 2017

La Pasión

Todos tenemos una pasión con la cual disfrutamos, con la que nos comprometemos y sobre la cual, profesamos un respeto absoluto, por el hecho que nos aporta cosas positivas a nuestro ser. A veces por esa pasión nos desvivimos, pues suscitan algo extraordinario en nuestro interior. También porque puede ser que incluso forme parte de nuestro trabajo diario. Otras veces, sencillamente nos viene de generaciones pasadas y es por ello que queremos seguir conservándola. Sin embargo hay quienes tienen una pasión sobredimensionada sobre cualquier cosa, y que les impide ver más allá, no concibiendo que otra pasión sobre la misma cosa sea interpretada de distinta forma. No hace falta decir, que cuando esto ocurre, aparece el radicalismo y desaparece el respeto.

A mi siempre me ha sorprendido la forma tan distinta de vivir las creencias religiosas y la manera tan apasionada de entenderlas. No cabe duda que admiro las pasiones basadas en el respeto hacia las opiniones distintas de otros. Tener fe, además de todo lo que conlleva, debería implicar que crees en algo o en alguien, que lo defiendes, pero no por ello significa que tenga más valor que el resto o que deba imponerse a las creencias y fe de otros.

La existencia de tantas religiones y la convicción de que todas ellas indudablemente conducen a Dios, confunde a muchos que realmente están buscando la verdad acerca de Él. Desde luego, los escépticos también señalan la existencia de tantas religiones, como una prueba de que o tú no puedes conocer a Dios, o simplemente Dios no existe.

Mucha gente no quiere creer en un Dios que demande rectitud y moralidad, así que se inventan un Dios que no haga tales requerimientos. Mucha gente no quiere creer en un Dios que declara que es imposible que la gente gane su propio camino al cielo por medio de sus buenas obras; así que ellos inventan a un Dios que acepta a la gente en el cielo si es que han llevado a cabo ciertos pasos, seguido ciertas reglas, y/o obedecido ciertas leyes, al menos hasta donde pueden. Mucha gente no quiere relacionarse con un Dios que es soberano y omnipotente; así que imaginan un Dios que sea más bien una fuerza mística, que un Dios personal y gobernante del universo.

Como la potencia de cada religión consiste en sumar el mayor número de adeptos y que los sitúe en una posición de mayor credibilidad, siempre es bueno escuchar cuántas más versiones mejor. Y casualmente ayer fui a ver la famosa "madrugá" de Sevilla, donde los creyentes cristianos recrean bajo su fe, la pasión que vivió Cristo. Es una religión más que conocida por mí, que he sido educado bajo esta fe. Además, aunque considero que actualmente está en decadencia y sufre una importante crisis, es evidente que me produce el mayor de los respetos.

Así quise atestiguarlo anoche viendo la salida de la Macarena, donde se respiraba un profundo respeto, en armonía de una preciosa procesión, con sus nazarenos en silencio portando sus cirios, una banda de música que ponía la piel de gallina, y donde "la guapa", que así llaman a esta Virgen, iba preciosa bajo su manto y sobre un paso engalanado con preciosas flores blancas, pero a la vez llena de tristeza por la inminente muerte de su hijo. De fondo, podían escucharse algunas gargantas desgarrase cantando poéticas saetas. 

Delante mía, tres personas discutían acaloradamente, aunque sin llamar demasiado la atención. El tema de debate era la religión de cada cual, y yo trataba de escuchar de manera prudente pero atenta, pues realmente era una discusión de bastante interés, donde parecían muy puestos en el tema. Al poco me di cuenta que se trataba de tres personas con tres religiones distintas; un judío, un musulmán y un cristiano. 

Afiné el oído todo cuánto pude, me acerqué un poco más a ellos, hasta que miraron atrás y me pillaron "in fragante". No sabía qué hacer, ni qué decir, pero al menos actué con rapidez para excusarme; "disculpen, pero solamente intuí que era un tema interesante y decidí escuchar el debate en el que estaban ustedes sumergidos".

Entonces uno de ellos me respondió muy secamente; "Si de verdad te interesa, puedes venir mañana en el debate que hemos organizado frente a la Catedral. Allí definitivamente cada uno podrá realzar su fe libremente al pueblo".

Tal vez por educación o quizás ya por puro interés, pensé en asistir a ese debate del que me hablaron. Así que esta mañana, con muy pocas horas de sueño, decidí acercarme frente a la Catedral de Sevilla, y ver en qué consistía ese interesante debate. Con muy poca gente en la calle, los vi allí a cada cual portando un enorme libro en sus manos, delante de una mesa, la cual contenía multitud de información de cada una de las religiones. Me puse delante de ellos, y empecé a escucharlos;

"... Dios se compadece de todos, pero realmente los judíos son el pueblo escogido por Dios. Lo dice aquí, en La Torá, que están presentes las principales leyes de la vida y donde todo está escrito. Ningún otro pueblo se asemeja al pueblo judío...".

El intenso debate, hacía que interviniera rápidamente el siguiente;

".... por eso que Dios es misericordioso con todos, pero solo Mahoma es el único profeta. Es aquí, en el Corán donde todo está escrito y atestiguado, por eso que la salvación solo se obtiene escuchando al único profeta de Dios...".

Fue cuando el tercero entró en cólera, y no tardó en intervenir diciendo;

"... Dios es amor y no hay salvación fuera de la Iglesia. O se entra en la Iglesia, o se corre el peligro de la condenación eterna. Es la Biblia la que tiene la verdadera palabra de Dios....".

Aquello subió de tono y no tardaron en comenzar los insultos, el recordar las vergüenzas ocurridas en nuestra historia y las batallas en defensa de cada una de las religiones. De ahí pasaron a faltarse al respeto mutuamente, hasta que aquello se convirtió en un circo o una feria donde todo interés dejó de carecer para mí. Justo cuando me marchaba, se percataron de mi indignación y me preguntaron;

-- ¿Y tú, qué piensas de Dios ahora?-- .

"¡Pienso que el mío, o al menos el que yo conozco, no es tan intolerante, fanático y cruel!".

Al instante, empezó a llover un poco, así que aproveché que la Catedral estaba abierta y entré dentro. Quizás movido por la indignación, me atreví a preguntar para mis adentros; "¿Cómo soportas este circo, Señor?. ¿No ves que han estado usando mal tu nombre durante siglos?".

Y me dijo Dios; "Yo no he organizado el circo. Incluso me habría dado vergüenza asistir a él para ver semejantes animales....".




"La madrugá", Sevilla. 14 de abril de 2017. Fotografías de Jesús Apa.




        

viernes, 7 de abril de 2017

Palabras enredadas

Recuerdo aquella época de mi vida en la que comenzó una nueva moda (precisamente de las buenas), relacionada con la escritura. Fue cuando por los pueblos empezaron a darse los famosos cursos de mecanografía. Apenas uno sabía expresarse con claridad, cuando ya empezaba a ser de suma importancia, el saber escribir en esos pesados pero bonitos aparatos, denominados tal cual era su función; máquinas de escribir. Todo el mundo se apuntaba a esos cursos, y de hecho, a día de hoy, aún puedes ver en el Curriculum Vitae de muchas personas que se presentan a algún puesto de trabajo, eso de, "Curso de mecanografía". Nota final: 120 pulsaciones por minuto. Era muy importante eso de las pulsaciones, y de ahí la destreza y manejo en la escritura. 

Aún existen algunas, pero su uso es francamente limitado. El mecanismo, si bien lo recuerdas, era muy sencillo; cada tecla, cuando se pulsaba, accionaba una pequeña palanca metálica que subía hacia arriba y golpeaba una cinta que contenía tinta. La letra, que iba inscrita en relieve al final de cada palanca, al chocar con la cinta, dejaba impregnada su forma al otro lado, sobre un folio, el cual se encontraba enrollado en un rodillo metálico que se convertía en el freno y por consiguiente, en el final del recorrido de la pequeña palanca, que tras chocar, regresaba a su posición.

Al principio era realmente complicado escribir de manera correcta, pero el secreto estaba en memorizar bien la posición de las letras en el teclado, y así poder usar todos los dedos de la mano de manera sincronizada. Ahí que cuando ya ibas cogiendo práctica, en el momento que te confiabas, acelerabas el movimiento de tus dedos, y acababas enredando las palancas, confundiendo los golpes de letras en el papel y teniendo que deshacer la maraña de manera manual. Sin embargo, ya no podías borrar ese fallo. Debías usar una cinta blanca superficial llamada típex, pero el error quedaba latente, dejando evidencia de que lo habías cometido, aunque lo corrigieras. Por eso que era preferible llevar un ritmo adecuado y no dejarte llevar tanto por batir, continuamente, tu propio récord de pulsaciones. 

¿Alguna vez te has preguntado a qué responde la colocación de las teclas de tu ordenador?. La respuesta debemos buscarla en el pasado, precisamente con la invención de estas antiguas máquinas de escribir, y que hoy día, no son más que viejas reliquias. Sin embargo, si te fijas, la posición de nuestro actual teclado, sea del ordenador, tablet o teléfono móvil, es el mismo que entonces. 

El sistema de colocación y orden de las teclas era, y es conocido, como el sistema "qwerty", nombre que se obtiene de las seis primeras teclas de la fila superior. Fue diseñado, colocando las palabras de mayor uso en el idioma inglés, lo más lejos posible unas de otras, minimizando de este modo la formación de enredos. Este sistema de ordenación responde por tanto, a la manera más ineficiente de colocación del teclado, al menos en lo que respecta a la lengua inglesa.

Pero en cambio, si ahora decidiésemos cambiar la forma en que se colocan las teclas de nuestros ordenadores, se trastornaría completamente nuestro modo de escribir y nos volveríamos ineptos en la escritura, ya que nuestro cerebro está completamente adaptado al sistema actual. Por ello, a pesar de que existen modelos de ordenación del teclado reconocidos como más eficientes que el actual sistema "qwerty", no se produce un cambio en la organización de nuestros teclados. 

Digamos, que se trata de hábitos y formas de proceder con los que nos hemos educado, y son los más correctos que conocemos para ir en sintonía con el mundo. Que el orden de las palabras no importa, sí en cambio, el hecho de saber usarlas y enredarte lo menos posible con ellas; es la gran importancia de ser, e ir educado por la vida.

-- Un hombre le preguntó una vez a un sabio... "Señor, ¿cómo voy a encontrar a la mujer correcta?". --

El sabio le contestó: "Olvídate de encontrar a la mujer correcta, y concéntrate en ser el hombre correcto".

A veces no somos conscientes del daño que hacemos con nuestro uso de las palabras, dejándonos llevar por emociones que acaban hiriendo a otros más de lo que creemos. Siempre se ha dicho, que jamás podemos tomar una decisión en caliente, pero lo mismo ocurre con lo que decimos, y cuando queremos pedir perdón, ya es demasiado tarde, o sencillamente el daño ya está hecho.

Así que antes de pulsar la tecla que escriba la letra que quieras decir, hazlo con calma, no te dejes llevar por las pulsaciones, y sobre todo, procura no acabar teniendo palabras enredadas. Porque a veces, aunque queramos poner nuestro propio típex pidiendo perdón, la señal y el daño siempre quedarán ahí.....


Máquina de escribir alemana. Fotografía de Eleonora Rocha. Fuente de Cantos, 7 de abril de 2017.


             

viernes, 31 de marzo de 2017

Para disgustos, los colores

Si dicen que el mundo está loco, dudo entonces que esté gobernado por cuerdos. Y es que toca asumir que en cualquier parte del mundo existe la política, y todo se mueve por sus hilos y decisiones, aunque algunas de ellas son más que cuestionables. Por nombrar unas pocas, de las más recientes, podemos destacar lo que ocurre a diario bajo el régimen en Corea, el famoso futuro muro de Trump, o el referéndum del propio Brexit. Estas determinaciones hacen que la vida de miles de personas se vea afectada por decisiones de esos gobernantes, muchas veces totalmente unipersonales. Pero algunas de ellas, en la historia del poder político, han llegado a provocar guerras, que desgraciadamente se han llevado por delante a millones de personas que han perdido la vida, por sus intereses personales, económicos y de poder. 

Quiero pensar que no todo vale en política, y que hoy también se hace política de la buena. Por ejemplo sí que admiro a los políticos de pueblo, los que están cercanos a la gente y que realmente dan la cara por el bien de los ciudadanos, que si ciertamente tienen su ideología, pero primero están las personas, y luego...., también. Ojalá estos representantes locales, del "mundo pequeño" en el que algunos tenemos la suerte de vivir, pudieran transmitir ese ímpetu y manera de pensar a sus estamentos superiores, cosa que tristemente no siempre pasa.

Claro que incluso aquí, en esta política del "tú a tú", nos podemos encontrar con algunas decepciones en que nos afecten, y casi siempre acabamos de alguna manera llevándonos algún disgusto con ellos. Al fin y al cabo, no deja de ser política, que en mayor o menor medida, al final te acaba llegando. Hay que aceptar el sistema, ni más ni menos. Y es que hace ya muchísimos años, precisamente a alguien que trabajó para su pueblo por otros tantos muchos, llegué a escucharle decir con total rotundidad; "La política es la mejor manera de hacer enemigos de verdad, y amigos de mentira".

Aquí en España, lamentablemente, la política copa las noticias diarias, aunque supongo que debe ser algo universal. No sé si eso es una buena señal como indicador del sistema que nos envuelve, pero lo cierto y verdad, es que a día de hoy la política es la protagonista. Y aquí, y al igual que en el resto del mundo, las ideologías van y vienen tratando de reconvertirse en lo que la gente quiere para ellos en esos momentos. Es lo que se denomina, "dirigir el voto". Las personas que lideran esos partidos políticos (otras veces son auténticas dictaduras), y sus supuestas ideologías, casi siempre van representadas por colores. Digamos que uno ya sabe como piensan los rojos, los azules, los verdes, los naranjas, los lilas..... Cada uno de esos colores va vinculado, o al menos de eso se trata, con una manera de representar unos valores, más allá de sus propias siglas.

A mi personalmente no me gusta opinar sobre política, y aunque pueda tener mi propio punto de vista, como todo el mundo, uno cuando de verdad deja de creer, también deja de pensar, más en algo que no ocupa ya lugar en la cabeza. Solo que siempre tropezamos con la política, lo queramos o no. Pero es que tampoco creo que sea un tema con el que se consigan sacar muchas conclusiones positivas, pues más bien te lleva a frustraciones. Además, ¿has visto alguna vez que un político con sus ideas, pueda convencer a otro con las suyas propias y distintas a las primeras?.

Recuerdo hace algunos años en que me encontraba en Buenos Aires esperando la llegada de un bus que me moviera a otro punto de la ciudad. A mi lado, una señora mayor que esperaba con su nieta el mismo omnibus que el mío y que las llevaría a un concierto de una tal Violeta, conocida ídolo de los adolescentes de entonces. La pequeña, iba vestida a juego con lo que representaba ser fan de esa artista, así que ya podéis imaginarla con toda su ropa de color morado, desde sus zapatos a su cintillo del pelo. Además que realmente se la podía ver muy feliz representada con esos colores.

Su abuela expresaba la misma felicidad que la nieta, la cual me mostró en la entretenida conversación que mantuvimos durante largo rato. Me habló de manera divertida de las ocurrencias de su nieta, de su pasión por el baile o de lo mucho que amaba viajar, y dónde España lo tenía como destino pendiente. La charla era entretenida y estaba calmando el terrible frío que hace en Agosto en la capital Argentina.  

En cierto momento de silencio y que miré a mi lado, pude observar que había multitud de carteles donde se promocionaban los políticos con sus correspondientes partidos, todos ellos identificados con sus propios colores. Estaban en plena campaña electoral para gobernar la ciudad de Buenos Aires. Así pues que en esa espera y para continuar con la amigable charla entre esa señora y yo, sin qué ni por qué, o supongo que motivado por el panorama colorido de tanto cartel, le pregunté qué pensaba sobre la política de su país. Torpe de mí en sacar un tema que no lleva a ningún sitio, y así lo intuí en la cara de esta señora. Aunque la opinión que le merecían sus gobernantes fue tajante, y con ese acento tan particular, me dijo; "Acá los políticos, lo que firman con la mano lo borran con el codo. No hay ninguno limpio". 

Hace un par de años me encontraba visitando lo que fue la fascinante ciudad de Pompeya, en la Costa Amalfitana. Casi sin quererlo, mi paseo por aquel mágico lugar me detuvo junto a unas esculturas que también eran observadas por un grupo de turistas. Eran españoles e iban encabezados por una guía, la cual les daba las correspondientes explicaciones de lo que allí estaban viendo. En este tipo de situaciones, a veces te dejas llevar por la curiosidad de estas enseñanzas o anécdotas que los guías dan a los miembros del grupo, y sin quererlo acabas escuchando lo que hablan. Y de ese instante en el que coincidí en el mismo espacio que ellos, que se me quedó grabado una parte de la charla;

"Ante vosotros podéis ver El foro de Pompeya, que era el corazón de la vida comercial de la ciudad y el centro cívico de la misma, y alrededor del cual se construían los edificios más importantes. También era el escenario político, y por eso que que estas columnas están presididas por estatuas que conmemoraban la vida política de la ciudad, la cual era muy respetada por el ciudadano de entonces. En estas imágenes podéis ver a estos políticos, con sus túnicas, las cuales eran de color blanco, lúcidas y cándidas, para representar la pureza y limpieza de sus acciones. De ahí viene la palabra "candidato", para referirse a alguien que opta a algún puesto o cargo".

Aquello no más provocó los comentarios jocosos y burlones de todo el grupo, dando a entender que cómo ha cambiado el concepto actual sobre los políticos, al menos en España, y como diciendo, "si los romanos levantaran la cabeza....".    

Aunque no creo que haga falta que lo hagan los romanos, quizás bastaría con que lo hiciéramos nosotros mismos, y así derivar en nuestras propias reflexiones. La mía, en este caso es sencilla. Dado que tenemos candidatos políticos con colores azules, verdes, naranjas, rojos, morados...,¿cómo es que a ninguno le ha dado aún por usar el blanco?. ¡Desde luego, que para disgustos, los colores!.



Imagen libre en la red.





Pompeya, 31 de marzo de 2017. Fotografías de Jesús Apa.

           

viernes, 24 de marzo de 2017

Tanto no tienes, tanto vales

La riqueza de la lengua castellana es infinita, y en ella a veces aparecen envueltas las palabras, que en aras de montar curiosas frases de incluso difícil entendimiento, se adornan a modo de refranero, el cual pretende en pocas palabras, dejarte el eslogan que te lleve a un aprendizaje sobre algo. Muchas de esas frases incluso provienen de siglos atrás y te encuentras con ellas de manera casual. Con unas te identificas más que con otras, pero es seguro que te sirven para usarlas en un momento concreto que "te viene a huevo" (y ahí dejo un claro ejemplo de esas frases hechas).

Fue en días pasados que leyendo uno de los episodios del Quijote, obra maestra de nuestra literatura castellana y universal, que me encontré con un pasaje que rápidamente removió mi consciencia:

.... y dijo Sancho; "¡A la barba de las habilidades de Basilio!, que tanto vales cuanto tienes, y tanto tienes cuanto vales. Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una abuela mía, que son el tener y el no tener, aunque ella al del tener se atenía; y el día de hoy, mi señor Don Quijote, antes se toma el pulso al haber que al saber: un asno cubierto de oro parece mejor que un caballo enalbardado. Así que vuelvo a decir que a Camacho me atengo, de cuyas ollas son abundantes espumas gansos y gallinas, liebres y conejos, y de las de Basilio serán, si viene a mano, y aunque no venga sino al pie, aguachirle."

Habría que ver si tenía razón en esto Sancho (o Cervantes). Pero sí que a mano y a pie me vino la conversación de hace una semana en un viaje, y en el cual salieron a relucir varias historias, reales todas ellas, sobre los actos de generosidad que afortunadamente aún nos sigue gustando escuchar. Pero actos que vienen de gente humilde, sencilla, de la gente "llana", como a mí me gusta llamarlas. Personas que lo único que no tienen es precisamente dinero, pero sí en cambio, están llenos de una riqueza interior que deslumbra cual brillante que se precie.

En ese viaje en el que salieron a relucir varias historias, ciertamente todas eran bonitas y con un fondo humano tierno, que te atrapa, y del cual te alegras por el simple hecho de conocer, que aún existe gente ahí fuera que sabe dar, ofrecer y ser solidario a cambio de nada. Porque claro que quizás ser generoso cuando se tiene, y mucho, debe ser más bien sencillo. ¿O será que es tan difícil y por eso no todo el mundo da?. No sé, habría que preguntarlo (sea aceptada la ironía).

El caso es que en una de esas historias, contaron que en un pueblo de aquí al lado del mío, en Calzadilla de los Barros, llegó un pequeño grupo de unas 4 o 5 personas que estaban haciendo el camino de Santiago. En esas, y a pesar de la sorpresa de todos, pero no había ningún bar o restaurante abierto en el que pudieran comer y reponer fuerzas. Pasado un tiempo y ya desesperados en su larga búsqueda por el pueblo para calmar el cansancio, y a la par el estómago, preguntaron a una mujer mayor que estaba asomada a la puerta de su casa; 

"Disculpe señora, ¿sabría usted decirnos de algún bar o restaurante abierto dónde podamos comer?", preguntó de manera atrevida pero sincera un señor de apariencia educada. La mujer, de nombre Matea, amablemente y de forma tan sincera como la de ese señor, respondió;

"No mire usted, pero en un día como del de hoy, encontrará todo cerrado", le dijo Matea. Pero si tienen hambre y desean comer, valga mi mesa en la que mi marido Antonio y mi hija Carmen, seguro que también están encantados de compartir nuestra comida con ustedes". 


Mientras escuchaba esa historia recordé inmediatamente otra, en la que también se ponía de manifiesto la generosidad. Porque ser generoso no implica solamente dar dinero; también se puede ser generoso dando tu tiempo, tu atención y disposición en favor de alguien, y en cuestiones que a veces ni te corresponden. Del mismo modo también se puede ser generoso siendo agradecido al recibir; de esta manera circula en los dos sentidos. En definitiva, implica buscar el bien para otro; así de simple. Forma parte de los valores de cada cual. Por eso será que ahora lo entiendo, y puestos a hablar de valores, no todos los ricos pueden ser generosos.


"La niña de ojos claros y un pelo rubio y alborotado, tenía pegada su pequeña frente al escaparate de aquella majestuosa joyería de la calle principal. No era la primera vez que lo hacía, pero al contrario que las otras veces, su disposición era distinta. Tanto, que decidió entrar y personarse frente al mostrador donde aguardaba de manera discreta el dependiente.

-- Perdone señor. Estaría interesada en ese hermoso collar de color turquesa; es para mi hermana. ¿Sabe usted?. El color es idéntico al de sus ojos. ¡Ya me imagino lo guapa que quedará con él puesto!.--

El dependiente la miró con desconfianza, aunque casi aceptando la inocencia de aquella pequeña. Sin embargo, el dueño de la joyería, que estaba muy atento de la escena, quiso participar de aquel acto curioso que provenía de esa niña con cara de atrevida.

"¿Cuanto dinero tienes pequeña?".

De manera pausada y sonriente, comenzó a quitar uno por uno los nudos de su pañuelo, y una vez deshechos, puso éste sobre el mostrador dejando aparecer su contenido.

-- ¿Esto alcanza, no?.--

Sobre el pañuelo apenas si había unas cuantas monedas. Mirando al dueño con una tierna mirada que mezclaba emoción y tristeza, le dijo:

-- Desde que nuestra madre murió, mi hermana se ha ocupado de mí constantemente, tanto, que sé que no tiene ni tiempo para ella. Hoy es su cumpleaños, y es hora de agradecérselo, así que voy a sorprenderla con este hermoso collar que llevo observando en el escaparate durante meses. Suerte que aún no lo vendieron, ¿verdad?. -- 

Sus pequeños dientes asomaron por su tímida sonrisa. Ambos se miraron, empleado y dueño, sin saber qué hacer ni qué decir. Fue éste último quien reaccionó y entró en la trastienda. Allí, personalmente fue él quien envolvió el collar con su caja en un sencillo papel de regalo y adornado con un hermoso lazo rojo.

Ante el estupor del empleado, entregó la cajita a la pequeña, diciéndole lo llevara con sumo cuidado.

Fue al final del día que apareció una adolescente también de pelo dorado y con unos ojos tremendamente azules dirigiéndose al dependiente, con la intención de devolver una caja que llevaba un collar dentro.

-- Disculpe señor. ¿Este collar fue comprado aquí?.--

El dueño, que se percató de lo que iba a ocurrir, se adelantó a decir;

"Sí señorita. ¿Acaso le ocurre algo al mismo?. ¿Está con algún defecto?."

La chica solo lo miró y volvió a preguntar. -- ¿Cuánto costó?.--

"Lamento no poder darle esa información. Es política de esta empresa que cualquier artículo conserve la confidencialidad de su precio".

-- Ya..., pero mire usted. Debe tratarse de un malentendido. Mi hermana solo tenía algunas monedas que ha juntado haciendo muñecas de trapo con ropa vieja. Mi sueldo es demasiado modesto como para hacerme cargo del collar. Porque insisto, que debe tratarse de un error. Ella simplemente no es posible que haya podido ahorrar lo suficiente para pagarlo.--

El dueño tomó el estuche, rehizo el envoltorio con mucho cariño, le colocó de nuevo la cinta roja y se lo devolvió a la joven diciéndole;

"Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar. Su hermanita dio todo cuanto tenía...."


De una manera u otra, la pequeña solamente estaba haciendo uso de su generosidad, de una forma innata y natural, manifestando unos valores, a buen seguro, transmitidos por parte de su humilde familia.

Del mismo modo que Matea ofreció su sencillo y seguramente improvisado menú, compartiendo su comida con unos extraños, que de manera honesta aceptaron su humilde invitación.

Y como decía antes, que ser generoso consiste no solamente en dar, sino también en saber recibir, hoy Carmen, la hija de Matea, que por aquel entonces estaba en paro, dirige uno de los mayores hoteles de las Islas Canarias, recibiendo muy a menudo la visita de sus padres, que están encantados de disfrutar en ese hotel, y cuyo dueño, era uno de los invitados a la mesa de Matea.

Así que igual por esta vez, al refranero popular le iría mejor la expresión de, "Tanto NO tienes, tanto vales".... 



Imagen libre en la red. Fuente de Cantos, 24 de marzo de 2017.
     



  
   
   

viernes, 17 de marzo de 2017

Metamorfosis

Admiro la capacidad que tienen algunos animales para su adaptación al medio, algunas de las veces, en pro de su supervivencia. Gran culpable de esa aclimatación al entorno es a través de la metamorfosis, que como bien sabemos, es un cambio o transformación de una cosa a otra, especialmente en algo sorprendente o extraordinario. En el mundo de los animales, es un proceso biológico, y el cual desarrollan desde su nacimiento hasta la madurez. Véase el caso de la libélula, o la transformación del renacuajo en rana, o mejor aún, una de mis preferidas, el paso de la oruga a mariposa. Distinto es quizás el caso del camaleón, que más que de una metamorfosis, diríamos que se trata de una estrategia, de un cambio circunstancial y por conveniencia.

En el caso de los seres humanos, podemos hablar de ciertas diferencias con respecto al mundo animal, pues afectan a otras muchas circunstancias más personales, como a su fortuna, carácter, estados de ánimo, etc..... Desde mi punto de vista, el caso de los humanos estaría, de cualquier modo, más identificado con los primeros animales antes mencionados, no tanto con la metamorfosis del camaleón, porque sino, ¿cómo podría uno identificarse con algo que no existe?. ¿Con algo que es tan efímero?. Algo que no ha existido incluso nunca. Aunque bueno, también es cierto que nos encontramos con muchos camaleones en nuestra vida.

Pero en cualquier caso, también, al igual que con respecto a los animales, admiro la capacidad de algunas personas a enfrentarse a los cambios de la vida. Porque hay dos maneras de encarar un cambio; por voluntad propia, o por obligación, este último, a consecuencia de circunstancias que han tenido que producirse. Con la primera, digamos que bastaría con querer que ese cambio se produzca. Cuando se trata por obligación, entonces hay que sacar lo mejor de uno mismo, pues éste nos va a poner a prueba en innumerables ocasiones. Con ambas, el éxito radica en adaptarse a ese cambio lo antes posible.

Si estamos obligados a ello, cuanto antes mejor. Aceptar no es resignación, pero nada te hará perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar. Así que es posible que veamos a nuestro alrededor cómo las personas van cambiando, pero no te ofendas por ello;  es que casi todo el mundo cambia. Es más, igual tenemos que aplicarnos el cuento y preguntarnos si no es momento en que nosotros también cambiemos, porque por norma general, siempre se cambia para bien; al menos se intenta.

A veces nos quejamos de nuestra suerte; más bien de nuestra mala fortuna. Quizás es porque hacemos lo de siempre. Para que la buena suerte llegue, es conveniente crear nuevas circunstancias.

A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás, le dijo el maestro; "si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a tí mismo, no a los demás. Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra".

Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad. Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo.

A mí me sigue pareciendo asombroso el caso de la oruga, y lo relaciono con el cambio que a veces tienen que hacer algunas personas. Al principio la oruga se aferra a una rama, y ahí se queda. Sabe que algo está ocurriendo, y tiene miedo al cambio. Porque como sabes, la mariposa no nace tal y como la vemos en su momento de esplendor, con esas alas brillantes y coloridas. Nace en forma de oruga a partir de un minúsculo huevo adherido a una hoja. Durante las primeras semanas de vida, se dedicará a devorar toda hoja que se encuentre y, a medida que crece, mudará varias veces de piel porque no puede caber en su propio "traje".

En un momento dado (la naturaleza sabe bien cuando), la oruga, obedeciendo lo que el instinto le dicta, se cuelga de una rama y se queda ahí paralizada. Por su cabeza quizás pasen todo tipo de pensamientos negativos, del tipo; "Me siento rara; estoy enferma. Estoy muriendo, esto es el fin de todo....". Sin embargo, se encuentra muy lejos del final; más bien está a punto de experimentar un proceso asombroso, que cambiará su vida para siempre.

Durante la metamorfosis se crea un capullo que cubre todo el cuerpo de la oruga y en su interior comienza una actividad biológica frenética. Al fin, transcurrido un tiempo necesario, recupera la consciencia y con gran esfuerzo trata de liberarse de aquello que la tiene apresada. Cuando por fin sale al exterior, después de que la naturaleza haya hecho su trabajo, descubre que no está muerta, que todo lo que antes conocía sobre sí misma ha cambiado; ya no tiene esas patas cortas y torpes con las que se deslizaba por las plantas, y en su favor, sobre su espalda descubre algo que no había visto nunca antes.

Su instinto le dicta lo que tiene que hacer y al cabo de unos instantes la recién mariposa está batiendo sus hermosas alas con energía. ¡Lo ha logrado!. Ha conseguido adaptarse rápidamente a su nueva situación. Realmente ha ocurrido algo maravilloso. 

Y es que cuando la realidad te parece diferente, es señal inequívoca de que has cambiado.

No recuerdo quien fue, pero alguien me contó una vez que a un Rey árabe le regalaron dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Regresaría a ver los avances de éstos pasado un tiempo.

Y cuando pasaron un par de meses y regresó, el maestro le informó al Rey que uno de los halcones estaba perfectamente adiestrado, pero que al otro no sabía qué le sucedía, ya que no se había movido de la rama de donde lo dejó desde el día de su llegada. Había probado de todo, pero no había conseguido ningún resultado.

Al día siguiente el monarca pudo observar desde su ventana que el ave continuaba inmóvil, y como ocurría muchas veces en esos reinos, pidió ayuda al pueblo, comunicando que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.

A la mañana siguiente vio al halcón volando agilmente por los jardines. No podía creérselo, así que pidió a su corte que llevaran ante él aquel que había obrado el milagro.

Allí se presentó un campesino, a quien el Rey le preguntó;

-- Tú hiciste volar al halcón, mientras el mejor maestro de cetrería fue incapaz. ¿Cómo lo hiciste?. ¿Acaso eres mago?.

Intimidado, el campesino le dijo al Rey;

"Fue muy sencillo. Tan solo corté la rama, y el halcón echó a volar...."



Fuente de Cantos, 17 de marzo de 2017. Fotografía de Jesús Apa.



   

viernes, 10 de marzo de 2017

Será porque te quiero

No resulta novedoso saber que el amor es cosa de dos. El amor tal y como lo conocemos a día de hoy, o como nos gustaría que fuera, claro está. Cuando dos personas se aman y se sienten correspondidas, es como si de repente hubieran firmado un contrato en el cual están de acuerdo en todas y cada una de las cláusulas, o al menos, en las más importantes. El respeto, la lealtad, el cariño, la fidelidad...., serían digamos, las cláusulas que van en negrita, subrayadas sobre ese documento firmado simbólicamente, sobre ese contrato al que ambos se sienten sometidos, pero dándole a este término una literatura adecuada de la palabra.

Porque ahí está la cuestión; y es que en una relación no debe haber sometimientos. Sí en cambio una contra prestación mutua, con un intercambio recíproco de sentimientos, pero algo natural y siempre dentro de una armonía o un equilibrio. No hacen falta excesos de los mismos, porque más tarde lo único que destacaría sería precisamente el decaimiento de esos sentimientos. Pero si el amor ya no satisface, no produce las sensaciones que debiera y se pretende rescindir ese "contrato", que no sea por el incumplimiento de alguna de las cláusulas claves de las que antes hablaba. 

Si el amor se acaba porque se gasta, o porque simplemente no se haya cuidado lo suficiente, no hay que ser trágicos, ni tomarse revanchas, ni tan siquiera entrar en la recriminación por la "no correspondencia". Como en todos los contratos, también hay una "letra pequeña", que por si acaso no se hubiera leído, no por ello quiere decir que no se tenga que aceptar o asumir.

Y es que todo el mundo piensa que sabe amar, sin ningún tipo de dudas, cuando resulta que es algo que solo conoce quien recibe ese amor, porque es quien lo siente y precisa de la dosis adecuada a su medida. Pero en verdad el amor es algo complejo, por muy simple que en ocasiones pueda parecer, y si no, que se lo pregunten a quienes fracasan una y otra vez en el mismo. Y es curioso que mientras para unos el amor, es lo que da equilibrio a la vida, para otros, es precisamente lo que más inestable la vuelve.

Es un gran riesgo para el fracaso, encontrar personas que solamente interpretan el amor a su manera, sin importar el sentimiento contrario, hasta tal punto, que no puedan aceptar otra forma de amar que no sea la suya propia, convirtiendo en posesión aquello a lo que ellos llaman amor. Son quienes no aceptan ninguna letra pequeña, y que todo va en relación con su forma de querer. Todas y cada una de sus acciones vienen justificadas bajo el eslogan "será porque te quiero".

También ocurre que a veces el amor es tan intenso, que se convierte, sin quererlo, en algo dramático. Se le pone tanto sentimiento, tanta efusividad, que hasta se llega a un sin sentido. Porque si a todos nos gustaría buscar la manera de amar a alguien para toda la vida, sería bueno empezar encontrando la sensatez e intensidad con la que debe hacerse. No basta con querer o amar a la persona, verbos tan distintos como lo que representa cada acción de ellos.

Para buscar ejemplos, solo bastaría que miráramos a nuestro alrededor, donde encontraríamos historias de todo tipo, llenas de ese intenso e inconsciente amor que llega a extremos inimaginables. Pero hay algunas famosas historias de amor, ciertas o no tanto, en las cuales podríamos encontrar el caso perfecto para, precisamente, no predicar con el ejemplo y tomar nota de cómo no llegar a esos extremos. Algunas de ellas muy curiosas, con un dramatismo inconcebible, pero que casualmente son referencias para quienes hablan de ese amor verdadero y pasional.

Una de las más singulares la encontramos en la magnífica obra literaria de La Celestina, con la historia de Calisto y Melibea, existiendo dos versiones, y siendo la más conocida la tragicomedia. En la historia se cuenta que mientras ambos personajes al fin gozan de su amor, al escuchar gritos en la calle, piensan que sus criados están en peligro. Calisto salta el muro de la casa de su amada, cae y se mata. Desesperada Melibea, se suicida al no poder soportar tal desgracia. 

Tan trágica como la anterior es la historia de los amantes de Teruel, Diego Marcilla e Isabel de Segura. Después de muchos rechazos por parte de los padres de ella, Diego finalmente es aceptado gracias al tesón de Isabel. De inmediato el joven se marcha a la guerra, y a pesar de su promesa en volver a por su amor, no regresa en el tiempo fijado. Ella acaba resignándose a su suerte y es ofrecida por sus padres en matrimonio a otro hombre, después de esperar por más de cinco años a su amado Diego. El día de la boda, un jinete cruza la muralla, y extrañado por el alegre ambiente que reina en las calles, pregunta qué ocurre. Cuando se entera que ese día precisamente es el de la boda de su amada, corre hacia la iglesia, y ante lo inevitable de su suerte, pide a Isabel un único beso de despedida.

Pero la reciente esposa, como ya pertenece a otro hombre, se lo niega, y el infeliz enamorado cae muerto, fulminado a sus pies. Al día siguiente, tienen lugar los funerales por Diego y en mitad de la ceremonia, aparece una dama vestido de luto, que acercándose donde se expone el fallecido, le besa y a continuación cae muerta a su lado. Es Isabel, quien no ha podido sobrevivir a aquella única prueba de amor.

Y qué decir de la maravillosa historia de Romeo y Julieta que todo el mundo conoce. Ella, quien quiso parecer muerta ingiriendo un veneno, y él, quien enloqueció ante tal hecho matando al supuesto asesino, desconocía que simplemente, se trataba de un reclamo para motivar su regreso, sin pensar que provocaría una tragedia con la llamada de atención de Romeo, quien se envenenó, ahora de verdad, al ver a su amada muerta. Julieta, que se recupera en ese momento del letargo, ve a Romeo inerte a sus pies, no puede aguantar tanto dolor y también se suicida, clavándose una daga en el pecho, donde ya su corazón, escasos momentos antes, se había partido pedazos por no poder soportar tanta pena.

Pero historias trágicas de amor hay muchas, no solo literarias. También aquí en España fue famosa la locura de Juana, quien vivió un amor infernal por Felipe el Hermoso, y del cual se dice, que la mató en vida a consecuencia de los celos que en ella provocaba. Pero incluso una vez muerto Felipe, su desconsuelo siguió presente, visitándolo a su cripta todos los días. Tras el estado de gran depresión de Juana, su familia decidió apartarla por siempre, pues a pesar que eran conocedores de ese enfermizo amor, era una deshonra para la Casa Real. En esa reclusión pasó el resto de sus días, y dónde dicen que Juana seguía hablando con Felipe, incluso seguía teniendo delirios de celos, pensando que en el más allá, su esposo seguiría con su lujuriosa vida. A ella en cambio, la mató su propio amor.

Algo parecido le ocurrió al emperador de la India Shah Jehan, quien de manera exagerada, y para seguir demostrando un amor ciego por su esposa ya fallecida, quiso cumplir firmemente los tres deseos que ésta le pidió antes de morir. Que encontrara una nueva mujer a la que amar, que cuidara de sus hijos, y el tercero, no era más que la construcción de una gran tumba en su honor. Pero él, dichoso de amor, se tomó demasiado en serio la tercera petición y decidió construir un enorme y lujoso palacio, el "Taj Majal". Su obsesión se transformó en locura y más tarde en una completa ruina. Tanto, que perdió su reino, siendo derrotado por uno de sus hijos, quien encerró a su padre en un fuerte, donde pasaría el resto de su vida contemplando entre rejas, el monumental mausoleo construido por amor.

Son algunas de las grandes historias con increíbles muestra de amor, aunque no creo que por ello quiera decir, que fueran los ejemplos de un gran amor. Porque seguramente el amor no sea medible, ni cuantificable, y quizás tampoco se sabe cuando es insuficiente. Que quizás pone a prueba el sufrimiento, el dolor o la compasión. Pero lo que sí es seguro, es que el amor ni mata, ni muere, y de ser así, es que no sería el de verdad. El verdadero amor, solamente sabe vivir....



Dibujo propio. Fuente de Cantos, 10 de marzo de 2017.