viernes, 26 de diciembre de 2025

Cuentos para dormir; la Navidad más larga

Cata decidió no dormirse porque había entendido algo importantísimo: si cerraba los ojos, la Navidad se acabaría.

Así que se quedó despierta contando luces del árbol, migas de turrón y risas que aún flotaban por la casa. El reloj del pasillo avanzaba despacio, como si también dudara.

Cuando el sueño llegó de puntillas, Cata preguntó en voz baja:

"Si me duermo, ¿te vas?"

La Navidad no respondió con palabras, sino con calma.

Cata cerró los ojos.

A la mañana siguiente, la casa seguía oliendo a dulce, y ella comprendió el secreto: la Navidad no se termina al dormir, se queda en lo que recuerdas al despertar.


Fuente de Cantos, 26 de diciembre de 2025. 



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