viernes, 26 de junio de 2026

Tempus fugit

Mientras conducía, venía escuchando un podcast muy interesante entre dos contertulios que han decidido poner en el lugar adecuado la evolución para sus logros. Ambos coincidían en que cada vez más personas empiezan a sentir que la vida no puede consistir únicamente en correr detrás del éxito, del reconocimiento o del poder. Durante mucho tiempo nos han enseñado que avanzar significa acumular: más dinero, más logros, más influencia, más prestigio. Pero en esa carrera, muchas veces se pierde algo mucho más valioso: la capacidad de disfrutar de lo sencillo, de estar presentes, de vivir sin tener que demostrar nada constantemente.

Quizá por eso empieza a crecer una forma distinta de mirar la vida. Los jóvenes ya no quieren puestos de responsabilidad porque en ello, va el sacrificio del tiempo. Hay quienes ya no quieren parecerse a lo que la mayoría admira, si ese modelo exige sacrificar la calma, la salud, la familia, la amistad o la paz interior. No se trata de renunciar a los sueños, sino de preguntarse qué precio estamos dispuestos a pagar (o a cobrar en salario) por ellos. Porque no todo lo que brilla nos acerca a una vida plena, y no todo lo que parece pequeño carece de valor.

El verdadero lujo quizá sea tener tiempo de calidad: tiempo para conversar sin mirar el reloj, para jugar con un hijo, para caminar sin destino, para escuchar, para descansar, para estar. Tiempo para vivir de una manera que no dependa únicamente de la aprobación externa. En un mundo que empuja a competir, elegir la serenidad puede ser un acto de valentía.

"Tempus fugit": el tiempo huye. Y precisamente por eso conviene recordar que la vida no se mide solo por lo que conseguimos, sino por aquello que fuimos capaces de sentir, cuidar y disfrutar mientras el tiempo pasaba.


Marbella, 26 de junio de 2026. Imagen libre en la red.



No hay comentarios:

Publicar un comentario