sábado, 17 de enero de 2026

El libre albedrío

“Libre albedrío” suena a puerta abierta, pero también a vértigo. No es solo poder elegir: es cargar con el peso de que cada elección nos escribe un poco por dentro. Porque si somos libres, entonces no podemos escondernos del todo en la suerte, en la costumbre o en los demás: siempre queda un pequeño margen donde nos toca responder.

A veces ese margen es mínimo —un gesto, una palabra, un silencio—, pero ahí se juega algo enorme: la dignidad de ser autor, aunque sea parcial, de la propia vida. Y quizá la reflexión más honda sea esta: el libre albedrío no se demuestra en las decisiones grandiosas, sino en la fidelidad cotidiana a lo que, en secreto, sabemos que es lo correcto.


Brescia, Italia. 16 de enero de 2026. Imagen libre en la red.


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